sábado, 17 de marzo de 2012

¿Dios castiga a sus hijos?




Quizás, con el fin de destacar la bondad de Dios y sus atributos de misericordia, muchas veces oímos decir que Dios no castiga a los desobedientes, si no que las cosas malas que les sobrevienen a los que no guardan sus mandamientos son consecuencias naturales y obvias de sus propios hechos y Dios no tomó parte de su desgracia.
Tal punto de vista es bien popular en la Iglesia, sin embargo parece sostenerse porque se consideraría un defecto en Dios ser castigador, no sería un atributo divino para algunos, porque suponen que ser un “Dios de amor” va en contra de castigar a sus hijos.
No resulta fácil demostrar tal posición con las escrituras, más bien éstas enseñan claramente una posición opuesta a esta creencia. Podemos encontrar abundantes citas demostrando que existen los castigos divinos y que estos no son sólo consecuencias naturales de malos hechos, si no que forman parte del atributo de justicia de Dios así como de misericordia.

Casos de Castigos Divinos
Hay casos simples en las escrituras de cómo Dios envía castigos. Los motivos son diversos, a veces se les llama venganza, ira, etc. pero son sólo referencia a la justicia de Dios. algunos casos emblemáticos son: 
  • Los castigos sobre Caín,
  • El diluvio sobre todo el mundo que mató a toda la humanidad excepto a ocho personas ¿Podría ser esas muertes una consecuencia natural de mala conducta?
  • Las plagas enviadas sobre Egipto.
  • Cuando se abrió la tierra y se tragó a los rebeldes que murmuraban contra Moisés (Números 16:32).
  • La muerte de Ananías y Safira por no entregar una consagración completa (Hechos 5:1-10).
  • La mudez sobre Korihor (Alma 30:50).
  
Claramente en estos ejemplos, y en muchos más, se manifiesta que corresponden a la justicia de Dios que castiga a los rebeldes con gran destrucción. Los castigos corresponden a la consecuencia de la desobediencia a la ley de la misma forma que las bendiciones son el resultado de obedecer la ley sobre la cual se basa esa bendición. Leemos en el Libro de Mormón:
Y ¿cómo podría el hombre arrepentirse, a menos que pecara? ¿cómo podría pecar, si no hubiese ley? y ¿cómo podría haber una ley sin que hubiese un castigo? Mas se fijó un castigo, y se dio una ley justa, la cual trajo el remordimiento de conciencia al hombre. Ahora bien, de no haberse dado una ley de que el hombre que asesina debe morir, ¿tendría miedo de morir si matase? Y también, si no hubiese ninguna ley contra el pecado, los hombres no tendrían miedo de pecar. Y si no se hubiese dado ninguna ley, ¿qué podría hacer la justicia si los hombres pecasen? ¿o la misericordia? Pues no tendrían derecho a reclamar al hombre. Mas se ha dado una ley, y se ha fijado un castigo, y se ha concedido un arrepentimiento, el cual la misericordia reclama; de otro modo, la justicia reclama al ser humano y ejecuta la ley, y la ley impone el castigo; pues de no ser así, las obras de la justicia serían destruidas, y Dios dejaría de ser Dios. (Alma 42:17-22)

En estos versículos nos explica la naturaleza del castigo el cual es establecido desde el principio por ser parte indispensable de la ley, la cual se requiere para que exista justicia, requisito para la existencia de Dios.
El castigo también está relacionado con la misericordia, no sólo con la justicia, ya que permite estar en un estado que induce al arrepentimiento que provoca un cambio de conducta y progreso. Encontramos en Doctrina y Convenios:
De cierto, así dice el Señor a vosotros a quienes amo, y a los que amo también disciplino para que les sean perdonados sus pecados, porque con el castigo preparo un medio para librarlos de la tentación en todas las cosas, y yo os he amado. (D&C 95:1)
 
En este versículo el Señor nos enseña que sus castigos cumplen la función de disciplinar, acto que Dios hace con el pueblo a quien ama. Y como consecuencia de la disciplina se puede escapar de la tentación y recibir el perdón de pecados permanente.

Conclusión
Sin duda un comportamiento incorrecto trae por sí mismo, muchas veces, consecuencias indeseables sobre quien no vive los mandamientos. Pero una cosa no quita la otra, además de las consecuencias propias de una elección equivocada existen los designios de Dios ante la violación de una ley. El que Dios castigue a sus hijos es un acto para disciplinarlos y llamarlos al arrepentimiento y no es un acto de un Dios vengativo e intolerante.



Roberto
estudiosud.blogspot.com

2 comentarios:

Jesús Parra dijo...

me encanta esta pagina, seria muy bueno que las personas leyeran esto hermano roberto. gracias por sus respuestas.

Elder Parra

Jesús Parra dijo...

es una muy buena pagina hermano roberto.
Elder Parra