martes, 31 de enero de 2012

La necesidad de la traducción de José Smith de la Biblia

José Smith y Sidney Rigdon dedicados a la traducción.

Todos los mormones conocemos nuestro artículo de fe 8° que dice en parte “Creemos que la Biblia es la palabra de Dios hasta donde esté traducida correctamente”; lo cual confirma nuestro amor y respeto como libro sagrado a la Biblia. También reconoce que este maravilloso libro contiene errores de traducción. Este es el motivo que llevó a José Smith a realizar una traducción tanto al Antiguo como al Nuevo Testamento.

El Señor ya nos advertía en Deut. 4:2 y en Apoc. 22:18-19 sobre quienes tendrían la intención de agregar o quitar partes de los libros sagrados. En Jeremías 36:1-32 se nos enseña cómo el rey destruye escritura que no le agradaba.

No sólo los mormones entendemos que la Biblia tiene errores de traducción, muchos evangélicos y protestantes, y aun católicos lo comprenden, sin que ello signifique un menosprecio a un libro tan sagrado. El problema principal surge al intentar solucionar este problema con una nueva traducción, de esa forma tenemos cientos de traducciones en la actualidad y cada una reclama ser la traducción más fiel, pero las traducciones ¿qué utilizan de fuente? ¿Sabemos quién escribió el manuscrito más antiguo? ¿Lo escribieron los mismos Apóstoles o profetas? ¿Quienes hicieron copias de algún original perdido eran copistas infalibles?

El doctor Ira M. Price (18-56-1939), un erudito muy destacado del ámbito bíblico, no mormón, escribió sobre lo difícil que es hacer un manuscrito de mano en mano:

“Los traductores del Hebreo y Griego del Antiguo y Nuevo Testamento respectivamente, … no tuvieron una labor insignificante. Estaban obligados a traducir textos que habían sido copiados una y otra vez a mano por cientos, y en el caso del Antiguo Testamento, por miles de años. Deben haberse invariablemente cometido errores por los escribas y copistas que nunca fueron corregidos. Ninguno de nosotros podría copiar por mano diez páginas de un manuscrito sin cometer algunos errores. ¿Olvidaríamos por lo menos ponerle el punto a las “ies”? ¿ o el palito a las “t”? Pero la mayoría de nosotros dejaría afuera alguna palabra, o escribiría algunas palabras dos veces, omitiría algunas líneas, repetiría algunas líneas, o cometería otras torpezas que causarían que nuestra copia variara en algo del original. Esas mismas cosas han sucedido con los manuscritos de la Biblia… “(The Ancestry of our english Bible, pág. 2).

“Antes de la invención de la imprenta, los libros se multiplicaron sólo gracias a la mano de hombres falibles. Un defecto de la pluma, un error en la visión, un error al escuchar, o un error de memoria por parte de un escriba o copista, se habría preservado y perpetuado con el mismo celo y cuidado como se preservaría el mejor texto. Los copistas y traductores posteriores no solo perpetuarían los errores anteriores, si no agregarían probablemente algún tipo de evidencia de su propia falibilidad. Este tipo de multiplicación de manuscritos se realizó por generaciones, siglos, abriendo la puerta a muchos tipos de errores en el texto que se trató de esa forma”. (Price, p. 11)

Sir Frederick Kenyon
Sir Frederick Kenyon (1863-1954), un afamado mundialmente erudito inglés, tampoco mormón, habló de las pérdidas de los manuscritos del Nuevo Testamento:

Los originales de los varios libros han desaparecido hace mucho tiempo. Deben haber perecido en la infancia de la Iglesia; ninguna alusión se les hace por ningún escritor cristiano. (Our Bible and the Anciente Manuscripts, pág. 155).

La verdad parecería ser (y cada nuevo descubrimiento de antiguos fragmentos parece confirmarlo) que en el segundo y tercer siglo los textos del Nuevo Testamento, y especialmente los Evangelios, estuvieron bajo muy poco control. No había un centro que editara copias autorizadas de las escrituras, y por algún tiempo no hubo necesidad de ello. Era la esencia del relato cristiano lo que importaba, no las palabras exactas. Una comunidad conseguiría una copia de un Evangelio o Epístola de sus vecinos y la copiaba, y el copista no siempre sería un escriba habilidoso. Esto significa que el control y la corrección de errores no existía; y en esas condiciones varias lecturas se multiplicaron (Kenyon, pág. 178).

Dr. Frederick C. Grant (1892?), un aclamado erudito protestante norteamericano, escribió sobre las conclusiones de Kenyon:

Pero ahora, con las conclusiones de Kenyon ante nosotros, es más obvio dónde está nuestro problema principal, en los primeros dos siglos este texto original desapareció bajo la masa de variantes, creadas por errores, por alteraciones consientes y por intentos de remediar la incertidumbre así creada. Entonces, como se hicieron intentos posteriores para recuperar la verdad perdida, así tomó forma la familia de textos que ahora conocemos (An Introduction to the Revised Standard Version of the New Testament, pág. 40).

Conclusión

Los autores citados, no mormones, concuerdan en que hubo una gran pérdida del texto original en los primeros siglos de nuestra era, y existe una brecha entre el que debió ser el texto original y el texto presente. Cualquier persona se puede imaginar los cambios que siguieron sin una guía de apóstoles o liderazgo inspirado para corregir errores y no había manuscrito original para hacer comparaciones. Además no sabemos quiénes hicieron las copias existentes ni qué usaron como fuentes. Hay dos cosas que sí sabemos:

1. El manuscrito del Nuevo Testamento que se fecha en el segundo o tercer siglo son sólo fragmentos. No es hasta el cuarto siglo cuando aparece un texto del Nuevo Testamento completo.

2. El manuscrito más antiguo fue aparentemente producido en Alejandría, Egipto, en el cuarto o quinto siglo por manos desconocidas. Alejandría, un centro de instrucción griega, era un área de considerable apostasía, debate, y razonamiento filosófico sobre el Cristianismo Primitivo.

Por todo esto resulta tan necesario que alguien con inspiración divina, como un "vidente, traductor, profeta, apóstol de Jesucristo" pudiese restaurar el sentido con que fue escrito este libro divino para nosotros.



Roberto
estudiosud.blogspot.com

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Preguntas:

¿Hay que ser profeta o mormón para conocer que texto de la Biblia está mal traducido del hebreo, arameo o griego?

1.- ¿Como "profeta" dijo Smith qué textos de la Biblia, estaban mal traducidos?

2.- ¿Mal traducida a qué idiomas? Porque existen miles de manuscritos bíblicos en sus idiomas originales: hebreo, arameo y griego

3.- ¿Por qué como "profeta" no hizo una traducción correcta al inglés de los idiomas originales de la Biblia, si estaba mal traducida como afirma?

Roberto dijo...

Hola Anónimo:
Agradezco tus consultas, varias personas puden tener las mismas dudas.

1. El artículo no habla de mal traducido, si no mal copiado, etc, pero si nuestro artículo de fe, y claramente no hay que ser profeta para saber que hay varias malas traducciones.

1.1 Sí, hizo lo que se conoce como la Traducción de José Smith o TJS, o versión inspirada.

2. Según el artículo, a cada idioma moderno se hizo una traducción de "idiomas originales" que no eran textos originales, y tenían problemas serios de copiado.

3. Hizo una traducción al inglés, pero no de los idiomas originales ¿para qué, eso realmente le daría más valor?
Uno de los significados de la palabra traducir es "Expresar en una lengua lo que está escrito o se ha expresado antes en otra", también "Explicar, interpretar" según la Real Academia Española. La gracia de tener un Profeta que recibe revelación de los cielos es poder conocer la voluntad e intención del Señor y de sus profetas anteriores. ¿Quién puede dar una mejor interpretación de las escrituras, un profeta o un exegeta?

"Porque, ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.

12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que es de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha dado;

13 lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por humana sabiduría, sino con las enseñadas por el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.

14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

1 Cor 2:11-14

http://en.fairmormon.org/Bible/Joseph_Smith_Translation/As_a_restoration_of_the_original_Bible_text

Que estés muy bien.

Anónimo dijo...

¿No tendran el Nuevo Testamento mesianico o traducido al español pero conservando las palabras hebreas?
O sea, una version que usa todo terminologia mas judía que le da una sensacion mas cercana al idioma original, como por ej. cuando en vez de decir: "El Hijo del Hombre" dice "El Ben Ha Adam", o en lugar del "Espiritu Santo", dice: "El Ruaj HaKodesh", y otras tantas cosas mas asi...