sábado, 30 de julio de 2011

Cuando Tenemos Preguntas. . .

Robert L. Millet

Director de Publicaciones del Centro de Estudios Religiosos de BYU




Reducimos la esfera de lo desconocido, no cuando nos paseamos por ella, sino más bien por deleitarnos en lo que Dios ha revelado y aumentando nuestro conocimiento de ello. Es una experiencia que satisface al alma el estar leyendo el tema A y entonces que nuestra mente sea dirigida a considerar el tema B. De hecho, el meditar y reflexionar de manera seria, consistente y con oración en las revelaciones institucionales (los libros canónicos y las palabras de los oráculos vivientes) da como resultado las revelaciones individuales que incluyen —cuando el SeZor sienta que es apropiado y que estamos listos para recibir— las respuestas a nuestras preguntas más difíciles. Dichas respuestas pueden venir como respuesta específica a una preocupación específica, o pueden venir en la forma de seguridad pacífica y consoladora de que todo está bien, que Dios está en su cielo, que la obra en la cual estamos embarcados es verdadera y que los detalles se darán a conocer en el debido tiempo del SeZor. De cualquier manera, las respuestas vienen. En verdad vienen, pero solamente si vamos a la fuente correcta.


Algunas personas llegan a la conclusión falsa, y realmente más bien tonta, de que a causa de que ellos no entienden. tampoco lo hará nadie mas. Esa es una conclusión bastante presuntuosa, pero sin embargo, sorprendentemente, es muy común. La humildad requiere una postura diferente. La mansedumbre nos forzará a reconocer que puede haber alguien más, ya sea más inteligente o con más experiencia que nosotros, o aún quizás alguien que haya batallado antes con este asunto. El sentido común sugeriría que las probabilidades están en contra de la absoluta originalidad en lo que concierna a nuestra preocupación específica. Y aún si fuera posible que hallemos algo que ningún ser humano haya enfrentado jamás, aún así, existen entre nosotros personas buenas y sabias que han sido bendecidas con los dones del Espíritu — con discernimiento, con revelación, con sabiduría y juicio— para ayudarnos a poner todas las cosas en la perspectiva correcta.

miércoles, 27 de julio de 2011

El don de Lenguas es sólo misional?

El don de lenguas es uno de los dones más enigmáticos de los que entrega el Espíritu Santo. Para los mormones lo relacionamos con la obra misional, y a veces llegamos a pensar que esa es su única función, el permitir que misioneros aprendan velozmente una lengua nueva y puedan predicar el evangelio. Otras veces oímos relatos de personas que no dominaban el idioma pero siendo tocados por este don lograron expresarse claramente durante un mensaje determinado, y al terminarlo también acaba su domino del idioma.
Nos resulta especialmente difícil creer que este don de lenguas se manifieste como parece manifestarse en iglesias pentecostales u otras. No deseo analizar el origen de este don en otras Iglesias, sino cómo se manifiesta este don en realidad.

En Kirtland
Al inicio de la restauración la iglesia fue invadida por diferentes manifestaciones, oportunidad que tomó el adversario para ridiculizar la Iglesia con actos vergonzosos. Fue necesario una revelación para volver al orden y saber distinguir los verdaderos dones del Espíritu (Sec. 52, 42). Sin embargo pocos años después se dedicó el Templo de Kirtland, evento en el cual el Espíritu Santo se manifestó de formas diversas, entre las cuales estaba el don de lenguas, y no recibió ningún tipo de reproche. Los presentes entendieron que se trataba de la manifestación de un don del Espíritu. Lo interesante es que este don se manifestó entre puros habitantes que hablaban inglés, por tanto no fue para comunicarse entre miembros, ni con un fin misional.

domingo, 24 de julio de 2011

¿Por qué Pedro negó a Jesús?

Generalmente hemos escuchado y leído que Pedro negó al Salvador tres veces antes que cantara el gallo, y lloró amargamente después de esto, producto de sentirse avergonzado de, prácticamente, traicionarlo por medio de su negación.

Deseo exponer un punto de vista diferente de estos hechos que, según pienso, va más en armonía con las escrituras y con lo que sabemos de Pedro y su personalidad.

No me resulta compatible con el Nuevo Testamento a Pedro escondiéndose de las personas y negando atemorizado al Cristo. Pedro tenía una personalidad impetuosa, era de los primeros en hablar, en dar testimonio, era un líder. Durante el arresto de Jesús en el monte de los olivos, Pedro sacó una espada y valientemente la utilizó para defender a Jesús de sus capturadores, al punto de cortarle la oreja a uno de los siervos del sumo sacerdote (Juan 18:10). ¿Cómo se entiende que horas, sólo horas más tarde mostrara temor a personas y no a soldados y negara a Jesús? Sólo pienso que las cosas no sucedieron de esa manera.