martes, 27 de diciembre de 2011

Los objetos sagrados y los oficios de José Smith


Uno de los grandes aportes de la doctrina mormona es haber restaurado el significado de lo que es un profeta. Hace pocos días estuvo de natalicio (23 de diciembre) José Smith y pensé mucho en él, aunque escribo poco en el blog sobre él me gusta aprender mucho sobre su vida. A José Smith se le reveló en qué consistía esta responsabilidad en una revelación en 1835: “el deber del presidente del oficio del sumo sacerdocio es presidir a toda la iglesia, y ser semejante a Moisés. He aquí, en esto hay sabiduría; sí, ser vidente, revelador, traductor y profeta, teniendo todos los dones de Dios, los cuales él confiere sobre el cabeza de la iglesia” (D&C 107:91-92).

Atención con estas cuatro funciones, que fueron reiteradas en 1841, cuando el Señor declaró “nombro a mi siervo José para ser élder presidente de toda mi iglesia, para ser traductor, revelador, vidente y profeta” (D&C 124:125).

Existe una relación muy bonita entre estas cuatro funciones y los elementos que les fueron entregados a José Smith, la Liahona, las planchas, el urim y tumim, y la espada de Labán. John Taylor dijo que así como se habían guardado elementos en el arca de la ley, como las tablas de la ley, maná y la vara de Aarón para dar testimonio de que el Señor había llamado a Moisés, entre otras cosas, los elementos que estaban junto a las planchas que Moroni guardó “fueron preservados en este continente; para que haya una exhibición de evidencia, un memorial. . .  preservado y manifestado en la dispensación que el Señor en su bondad ha inaugurado ahora” (The Mediation and Atonement, pág. 122-23).


José como Vidente, El Urim y Tumim
Un vidente es aquel que ve con sus ojos espirituales. “Y las cosas se llaman intérpretes, y nadie puede mirar en ellos a menos que le sea mandado, no sea que busque lo que no debe, y así perezca. Y a quien se le manda mirar en ellos, a ése se le llama vidente” (Mosíah 8:13). Vemos que el instrumento preparado para la traducción permite ver en ellos y constituye a un vidente. “Mas un vidente puede saber de cosas que han pasado y también de cosas futuras; y por este medio todas las cosas serán reveladas, o mejor dicho, las cosas secretas serán manifestadas, y las cosas ocultas saldrán a la luz; y lo que no es sabido, ellos lo darán a conocer; y también manifestarán cosas que de otra manera no se podrían saber” (Mosíah 8:17).

Varios otros profetas recibieron un utim y tumim en sus labores espirituales. José también recibió varias revelaciones por medio de estos instrumentos que lo acercaban con el Espíritu de revelación.


José como Revelador, la Liahona
Una de las funciones básicas de un profeta es ser revelador, Amos dijo “Porque no hará nada Jehová el Señor sin que revele su secreto a sus siervos los profetas” (Amós 3:7). A José Smith se le dijo que “he aquí, éste es el espíritu de revelación; he aquí, es el espíritu mediante el cual Moisés condujo a los hijos de Israel a través del Mar Rojo sobre tierra seca” (D&C 8:3). Por tanto Moisés fue un revelador al recibir revelación para conducir a Israel fuera de Egipto hacia la tierra prometida. Muy similar a Lehi, que con el mismo espíritu y ayudado por la Liahona condujo a su familia hasta la tierra prometida. Esto ayudó a conducir a la familia por los parajes más fértiles del desierto, además trabajaba según la fe, diligencia y atención que le daban (1 Nefi 16:16, 28). Tenía una escritura que cambiaba de cuando en cuando, enseñando la forma en que viene la revelación.


Así como Moisés y Lehi condujeron a sus grupos por el desierto, José condujo a la Iglesia fuera del desierto en el que se encontraba hacia una tierra prometida. “Satanás, se sienta para reinar; he aquí, éste siembra la cizaña; por tanto, la cizaña ahoga el trigo y hace huir a la iglesia al desierto” (D&C 86:3), pero José es llamado a revertir esto, “y a ningún otro concederé este poder, de recibir este mismo testimonio entre los de esta generación, en esta época en que comienza a surgir mi iglesia y a salir del desierto, clara como la luna, resplandeciente como el sol e imponente como un ejército con sus pendones” (D&C 5:14). Este símbolo de la Liahona representa a José sacando a la Iglesia del desierto para conducirla por los parajes más fértiles hacia Sión.


José como traductor, Las Planchas
Taducir significa expresar en otro lenguaje, sistemáticamente reteniendo el significado original. El diccionario de la Real Academia Española, también nos dice que significa: convertir, explicar, interpretar. Por tanto la responsabilidad de un traductor es hacer algo más entendible. A través del oficio de traductor José Smith trajo más entendimiento del evangelio, puso a disposición de la gente las verdades que habían estado guardadas y éstas fueron entregadas y explicadas a las personas por medio de las enseñanzas de José Smith.

Después de llevarse las planchas Moroni, José continuó con su oficio de traductor explicando y enseñando el evangelio de Cristo. Elder Hollnad dijo: “más libros o páginas de escrituras han venido a nosotros por medio de José Smith que de cualquier otro profeta –más aún ¡que de Moisés, Lucas, Pablo y Mormón combinados! (citado en A wonderful Flood of light, Neal A. Maxwell, p. 18).

Como traductor, José restauró el conocimiento perdido. Se ha prometido que otros registros vendrán (D&C 6:26), y el oficio de traductor se necesitará nuevamente para restaurar verdades y conocimiento. José Smith fue el traductor para abrir esta dispensación, y él trajo el primero de aquellos antiguos registros a la luz, pero no será el último.


José como Profeta, La Espada de Labán
Un profeta es quien tiene el espíritu de profecía, y “el testimonio de Jesús es el espíritu de profecía” (Apocalipsis 19:10). Quien tenga un testimonio de Jesús es un profeta en su propia esfera de responsabilidades y autoridad que ha recibido. El Presidente Harold B. Lee dijo, “Un profeta es uno quien habla, quien es inspirado de Dios para hablar en su nombre” (Stand in Holy Places, 153). Como quien declara oficialmente la voz del Señor y su palabra, también es un maestro de ella, élder Widtsoe dijo, “Un profeta es un maestro. Este es el significado esencial de la palabra. Él enseña el cuerpo de verdad, el evangelio revelado por Dios al hombre; y bajo inspiración lo explica para que lo entiendan las personas. Él es un expositor de la verdad. . . él llega a ser un guerrero para la consumación de los propósitos del Señor con respecto a la familia humana. El propósito de su vida es sostener el plan de salvación del Señor. (Evidence and Reconciliations p. 257). Como “un guerrero” para el Señor y defensor de la fe, el rol del profeta es ser el portavoz del Señor investido con autoridad divina para enseñar la palabra del Señor.

La palabra del Señor es simbolizada como una espada de doble filo y que está embriagada en el cielo (D&C 1:13; 6:2; 12:2). La espada también es un símbolo de autoridad divina y poder.

Aunque algunos creían que José tenía permanentemente la espada de Labán, el relato bien conocido de “la cueva” hace entender más su significado. Brigham Young narra lo siguiente según lo transmitido por Oliverio Cowdery, ““Oliverio dice que cuando José y Oliverio fueron allí, la colina se abrió, y ellos caminaron dentro de una cueva, en la cual había un salón espacioso. Él dice que no se dio cuenta de si había luz del sol o era artificial; pero era una luz como de día. Ellos dejaron las planchas sobre una mesa; era una mesa larga que estaba en el salón. Bajo la mesa había una pila de planchas tan altas como de dos pies, y había en el salón más planchas suficientes para cargar varios vagones; estaban apilados en las esquinas y muros. La primera vez que estuvieron allí la espada de Labán colgaba de la pared; pero cuando fueron otra vez había sido tomada y dejada cruzada sobre las planchas en la mesa; estaba desenvainada, y sobre ella estaban escritas estas palabras: “Esta espada nunca será envainada otra vez hasta que los reinos de este mundo lleguen a ser el reino de nuestro Dios y su Cristo.”  (Journal of Discourses, Vol. 19, pág. 38).

La conservación de la espada de Labán por los profetas del Libro de Mormón hasta esta época demuestra el alto valor simbólico que se le asignaba, simbolismo que se relaciona con el oficio de profeta de José Smith de enseñar con poder y autoridad la palabra de Dios.



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Roberto

estudiosud.blogspot.com

1 comentario:

bengala00 dijo...

gracias se me hizo muy interesante aun q me gustaria saber mas de el relato "la cueva" saludos desde mexico