jueves, 2 de septiembre de 2010

Orígenes y la Trinidad


Orígenes es el nombre de un importante Cristiano del siglo II y III, a quien se le consideraba un exegeta. La cita que entrego a continuación es para observar que la visión sobre la trinidad que él y los primeros cristianos tenían no era parecida al credo de Atanasio, aprobada en el concilio de Nicea en el 325, sino era la misma que entrega el evangelio restaurado, las enseñanzas mormonas o sud sobre el tema son las mismas de los primeros cristianos. No hay un conflicto al creer que Jesús es físicamente distinto del Padre, y que esto provoque politeísmo, al aceptar a Cristo como alguien divino también. Leamos las propias palabras de Orígenes:
'Hay una cosa que turba a muchos que quisieran ser piadosos: con la preocupación de no admitir dos dioses, caen en el otro extremo con doctrinas falsas e impías, pues o bien niegan que el Hijo tenga una individualidad (idiotéta) distinta de la del Padre y confiesan que aquel que, al menos de nombre, llaman Hijo, es Dios, o bien niegan la divinidad del Hijo, estableciendo que su individualidad y su sustancia concreta (ousía katá perigraphén) es distinta de la del Padre. He aquí como se puede dar una solución: hay que decirles que Dios es Dios-en-si, y por esto dice el Salvador en su oración al Padre: «Para que te conozcan a ti, el único Dios verdadero» (Jn 17, 3); fuera del Dios-en-si, todo lo que es divinizado por participación de la divinidad de aquél no debiera llamarse propiamente «el Dios», sino «Dios»: y aquí el «primogénito de toda la creación» (cf. Col 1, 15), que por «estar en Dios» (cf. Jn 1, 1) es el primero en atraer hacia sí la divinidad, es absolutamente superior en dignidad a los otros que son dioses fuera de él—de los cuales Dios es «el Dios» según aquella palabra: «El Dios de los dioses, el Señor, ha hablado y ha convocado a la tierra» (Sal 49, 1)—; él ha sido el ministro de su divinización, sacando de Dios y comunicándoles a ellos generosamente según su bondad su divinización.
Dios, pues, es el Dios verdadero: los que han sido conformados según él, son como reproducciones de un prototipo; pero, por otra parte, la imagen arquetipo de estas múltiples imágenes es el Logos «que está en Dios», el que estaba «en el principio», el cual, por estar «en Dios» permanece siempre «Dios». Porque no sería si no estuviera «en Dios», y no permanecería Dios si no permaneciera en incesante contemplación de la profundidad del Padre..."
En el futuro entregaré otras citas importantes de este Teólogo. Hay que considerar que algunas de sus ideas —o de las que se le atribuyeron— fueron condenadas, y sus obras fueron proscritas o sufrieron manipulaciones correctoras. En consecuencia, muchas de ellas se perdieron, o se conservaron sólo en versiones arregladas, lo cual hace muy difícil que podamos conocer con exactitud su pensamiento, precisamente en los puntos más delicados. Pero aun sus especulaciones más audaces representan etapas valiosas del progreso teológico.

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