sábado, 4 de septiembre de 2010

¿El mormonismo es esotérico?


Muchas veces nos referimos al esoterismo como un tema de tarot y cosas de gitanos, gnósticas y hasta medias satánicas. Sin embargo, nuestra Iglesia mormona tiene enseñanza esotérica. Una enseñanza esotérica es aquella que se retiene del conocimiento público en general; no está disponible para todos, sino sólo reservada para los iniciados.

La enseñanza del Templo SUD puede considerarse esotérica perfectamente, sin que ésta tenga un carácter peyorativo. Lo importante a considerar es el hecho que este tipo de enseñanza no era extraña entre los primeros cristiano. Ya sé que he posteado harto sobre las creencias del cristianismo primitivo, pero es porque considero de gran valor sus creencias porque formamos parte de la misma iglesia prácticamente, creemos ser la restauración de ellos.
Pues bien, quiero hablarles de Clemente de Alexandría, fue director de la escuela Catequista de Alexandría y el teólogo más influyente de su generación. Nunca fueron considerados sus escritos como impropios o anatemas, como se hizo con otros eruditos de la época, sino aún sigue siendo considerado un santo ortodoxo por varias denominaciones modernas.
Compartiré algunas citas sobre esta enseñanza particular a algunos, este esoterismo del cristianismo del comienzo de la era.

‘A Santiago el Justo, Juan y Pedro, el Señor, luego de su resurrección, les confió un conocimiento más elevado. Ellos lo impartieron a los otros Apóstoles y los otros apóstoles a los Setenta.’ (Citado por Eusebio en Eusebio: Historia de la iglesia p.72).
‘El señor no impidió que se hiciera el bien mientras se guardaba el día sabático; sino que nos permitió comunicar aquellos misterios divinos, y la luz sagrada a aquellos que son capaces de recibirlos. Él ciertamente no reveló a muchos lo que no incumbe a muchos; sino a los pocos que él sabía que incumbía, quienes eran capaces de recibirlos y ser moldeados por ellos. Pero las cosas secretas son confiadas al habla, y no a la escritura como sucede con Dios’ (Clemente Stromateis 1.1).

‘Marcos, entonces, durante la estadía de Pedro en Roma escribió 8un relato) de los hechos del Señor (el evangelio de Marcos), sin embargo, declararlos todos, sin aún aludir a los secretos, sino seleccionando aquellos que él pensó que eran más útiles para incrementar la fe de quienes estaban siendo instruidos. Pero cuando Pedro murió como un mártir, Marco vino a Alejandría trayendo tanto sus propias notas como las de Pedro, de las cuales él transfirió a su propio libro las cosas oportunas que sirvieran para el progreso hacia el conocimiento (gnosis)(de esta manera él compuso un evangelio más espiritual) para el uso de aquellos que estaban siendo perfeccionados. Sin embargo él todavía no reveló las cosas que no debían ser expresadas, ni escribió la enseñanza hierofántica del Señor, sino que a las historias ya escritas él añadió aún otras, y más aún, introdujo ciertos dichos cuya interpretación él sabía que, como un mystagogue, guiaría a los oidores al santuario más íntimo de la verdad escondida por los siete (velos)… y al morir él dejó su composición a la iglesia de Alejandría, donde aún se guarda muy cuidadosamente, siendo leída sólo por aquellos que están siendo iniciados en los grandes misterios’ (Morton Smith, The Secret Gospel, p. 15).

Cabe aclarar que hierofante y mystagogue son término que definen a quien inicia a otro en los misterios. Estas citas demuestran que este gran teólogo y director de la escuela de catequesis de Alejandría creía en una enseñanza secreta y sin duda el había sido iniciado en ella. Describe esta enseñanza como demasiado especial para ser escrita, en vez de eso se usaba el traspaso oral de estos misterios. De igual forma en nuestros templos mormones la enseñanza es oral, no nos llevamos información escrita, nadie entra con lápiz y papel, pero nos llevamos grandes enseñanzas en nuestra mente y corazón, las cuales mantenemos en reserva y no hablamos de ellas fuera de ese santo lugar y menos con quienes no han sido partícipes de la misma enseñanza.

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