jueves, 19 de agosto de 2010

Llegar a ser dioses, según los primeros cristianos


Muchos piensan que la deificación es una enseñanza sólo perteneciente a los mormones, como si fuese una doctrina extraña, ajena al cristianismo, justificando que no se nos considere cristianos por tener una doctrina tan distinta a la de ellos. Sin embargo, estos cristianos no conocen muy bien las enseñanzas y pensamientos de los primeros seguideros del Salvador que constituyeron la Iglesia primitiva.

El pensamiento SUD sobre la deificación se resume en la famosa frase de Lorenzo Snow, quinto Presidente de la Iglesia, que dice:

Como el hombre es ahora

Dios una vez fue

Como Dios es ahora

El hombre puede ser

San Irineo, el teólogo cristiano más importante del siglo segundo, dijo algo muy parecido a lo dicho por Lorenzo Snow:

Si el Verbo llegó a ser hombre

Será que los hombres podrán llegar a ser dioses. (Ireneo, contra las Herejías, cap.5)

Hay otras citas de San Ireneo que son muy interesantes sobre la deificación:

“¿Le culpamos a él (Dios) porque no fuimos hechos dioses desde el principio, pero fuimos primeramente creados como hombres, y más tarde como dioses? Aunque ha adoptado este camino, desde su pura benevolencia, para que ninguno lo acuse de discriminación o mezquindad, él declara: “Yo he dicho, vosotros sois dioses, y todos sois hijos del Altísimo”. Porque fue necesario al principio que la naturaleza fuera exhibida, y más tarde lo que fuera mortal fuera conquistado y transformado en inmortalidad” (Ireneo, contra las Herejías, p. 4.38).

San Clemente de Alejandría, contemporáneo de Ireneo, escribió: “Si, yo digo, el Verbo de Dios se hizo hombre, así podréis aprender de un hombre cómo llegar a ser dios” (Clemente de Alejandría, Exhortación a los griegos 1).

También dijo “si uno se conoce a sí mismo, conocerá Dios, y conociendo a Dios será como Dios… La suya es hermosura, verdadera hermosura, porque Él es Dios, y el hombre llega a ser dios, ya que Dios lo desea. Así que Heráclito tenía razón cuando dijo ‘los hombres son dioses y los dioses son hombres’” (Clemente de Alejandría, El Instructor 3.1).

También como parte del segundo siglo, San Justiniano Mártir declaró que en el comienzo los hombres “fueron hechos como Dios, libres de sufrimiento y muerte y considerados dignos de llegar a ser dioses y de tener poder de llegar a ser hijos del Altísimo” (Justiniano Mártir, Diálogo con Trifo p. 134).

Hay una declaración sobre la deificación de Atanasio, el mismo que da el nombre al famoso credo ortodoxo. Hay que considerar que Atanasio es considerado un gran perseguidor de las herejías, y además es del siglo cuarto. El escribió “El Verbo fue hecho carne para que nosotros pudiéramos ser capacitados para ser dioses… Tal como el Señor, tomando el cuerpo, llegó a ser hombre, también nosotros los hombres, somos deificados a través de su carne, y de ahora en más heredamos vida eterna. Él llegó a ser hombre para que nosotros pudiéramos ser hechos divinos” (Atanasio, Contra los Arianos 1.39, 3.34).

San Agustín, considerado el más grande de los padres cristianos, dijo algo que no hubiese sido raro oírlo dentro una capilla mormona: “Pero el mismo que justifica, también deifica, porque justificado él hace hijos de Dios. Les dio potestad de ser hechos hijos de Dios (Juan 1:21). Y luego, si hemos sido hechos hijos de Dios, también hemos sido hechos dioses” (San Agustín, Sobre los Salmos, 50.2).

Todas estas citas corresponden a personajes altamente considerados en sus pensamientos y declaraciones. No forman parte de grupos gnósticos, herejes o paganos. Son considerados escritores ortodoxos demostrando que la doctrina de la deificación pertenecía al pensamiento de la Iglesia primitiva. No es algo que se le ocurrió a José Smith, ni fue parte del pensamiento masón incorporado a la Iglesia, ya que los masones creen en la apoteosis, que es lo mismo que la deificación. Sino son es una doctrina perteneciente al evangelio desde siempre, es parte fundamental del propósito de Dios para con sus hijos.