martes, 6 de septiembre de 2011

Textos Medievales en Nuestro Himnario Mormón


Uno de los periodos más obscuros de la humanidad es conocido como la Edad Media, el oscurantismo, el cual no disfrutó de las bendiciones del evangelio. Este periodo forma parte de la gran noche de apostasía que oscureció la luz que trajo el Señor y su Iglesia, y precedió a los rayos del alba de la restauración.

El Señor en su infinita misericordia no desproveyó totalmente a las personas que vivieron en este periodo de su influencia totalmente, hubo muchísimas personas notables que fueron de alguna forma inspiradas a razonar correctamente, distinguir engaños, amar y desarrollar una fe poderosa en el Señor.

Al examinar nuestro himnario encontramos que algunas de las letras de los himnos fueron poemas compuestos por hombres honestos que vivieron dentro de este periodo oscuro, que tal vez fueron como antorchas de esperanzas para sus contemporáneos, e incluso generaciones posteriores.

El primero de estos himnos es el 31 Oh, Creaciones del Señor, compuesto por San Francisco de Asís (1182-1226). Él fue una inspiración para muchos, se reveló a la forma de vida que llevaba el clero y  decidió dar un servicio sin preocuparse por el enriquecimiento y se volvió totalmente al cuidado de los pobres.

Es famoso por su relación y amor con los animales, pero esta relación sólo se debía a que él veía a Dios en la naturaleza y en cada una de sus creaciones. Consideraba que al cuidar de las creaciones de Dios se le servía a Él directamente.

El segundo himno es el 33  Honor, Loor y gloria escrito por Theodulfo de Orleans (760-821). Obispo de Orleans nombrado directamente por Carlomagno en el 794, le proveyó asimismo de la abadía de Fleury, hoy San Benito. Fue uno de los más brillantes personajes del denominado renacimiento carolingio. Fundó numerosas escuelas para jóvenes nobles, i Incluso descubrió los restos del fundador de los benedictinos, San Benito de Aniana, resituándolos en un monasterio convertido en lugar de peregrinación. Fue uno de los firmantes en el testamento de Carlomagno. En 816 recibió el palio de manos del papa Esteban IV. Su labor fue muy importante en el campo administrativo eclesial, redactando numerosas capitulares y en el campo jurídico. Sobrevivió a la muerte de Carlomagno, y su sucesor Luis, le demostró la misma confianza que su padre. Se supone que participó en la traición de Bernardo, hijo de Carlomagno rebelado en Italia en el 817, pues a raíz de este suceso se le privó de su obispado y rentas, siendo preso en Angers, donde falleció en el olvido, posiblemente en este periodo escribió sus más importantes poemas de adoración al Señor, el cual encontramos en el himnario.