martes, 2 de agosto de 2011

La línea de autoridad interrumpida en el Papado

Pedro, Santiago y Juan Ordenando a José Smith
La Gran Apostasía es un tema fundamental en la doctrina mormona, su existencia justifica la Restauración, José Smith, El Libro de Mormón, etc. Es en ese sentido que presento el siguiente artículo, el cual no es un ataque hacia los católicos, que los estimo mucho, si no argumento a favor de la restauración y el mormonismo.

La pretensión de que los papas son los sucesores del apóstol Pedro es la piedra angular del catolicismo romano, sin la cual la Iglesia perdería su singularidad y no podría funcionar. Por consiguiente, debemos dedicar más tiempo para examinar con cuidado esta pretensión. ¿Hay realmente una línea ininterrumpida de 262 papas sucesores de Pedro?

Para que ocurra una sucesión apostólica cada papa debe escoger su propio sucesor y personalmente imponerle las manos y ordenarlo. El Apóstol SUD que reemplaza al fallecido presidente de la Iglesia fue anteriormente un apóstol a quien se le confirieron todas las llaves del sacerdocio, aunque sin la autorización para ejercerlas todas. Este fue el procedimiento cuando Pablo y Bernabé fueron enviados por la iglesia de Antioquia a su primer viaje misionero (Hechos 13:3). La designación de Timoteo al ministerio también fue por los ancianos, que impusieron las manos sobre el (1Timoteo 4:14), como lo hizo Pablo cuando impartió un don especial a Timoteo (2 Timoteo 1:6). Por lo tanto, este procedimiento bíblico jamás se ha seguido con respecto a los sucesores de los obispos de Roma a los papas. El sucesor de un papa no es escogido por este, sino por otros después de su muerte; y la mayoría de las veces esto se ha hecho de manera más impía, como lo veremos enseguida.

Además, no hay registro alguno de que Pedro alguna vez fue obispo de Roma y, por consiguiente, es imposible que algún obispo de Roma fuese su sucesor. Ireneo, obispo de Lyons (178-200), proveyó una lista de los primeros 12 obispos de Roma. Lino fue el primero. El nombre de Pedro no aparece en esta lista. Eusebio de Cesarea, el padre de la historia de la Iglesia nunca lo menciona a Pedro como obispo de Roma. Simplemente dice que Pedro vino a Roma "Al final de sus días" y fue crucificado ahí. Pablo, al escribir su epístola a los Romanos, saluda a muchas personas por nombre pero no a Pedro. Esa sería una extraña omisión si Pedro hubiera estado viviendo en Roma y especialmente si hubiese sido obispo.


ESLABONES PERDIDOS EN LA "LINEA ININTERRUMPIDA"

El Vaticano publica una lista oficial de papas, comenzando arbitrariamente con Pedro y continuando hasta el presente. A habido varias de dichas listas que aparentemente se consideraban exactas en un tiempo pero posteriormente se modificaron, y ahora se contradicen unas a otras. Las listas mas antiguas vienen de Liber Pontificalis (libro de papas), que supuestamente fueron conciliadas bajo el papa Ormisdas (514 - 523), sin embargo aun la enciclopedia católica arroja dudas sobre su autenticidad, y la mayoría de los eruditos actuales concuerdan en que es una mezcla de hecho y ficción. Quienes fueron realmente los obispos de Roma no puede saberse con certeza a esta fecha tan avanzada. Aún la nueva enciclopedia católica, publicada por la universidad católica de América, reconoce este hecho:

Pero debe admitirse francamente que el prejuicio a las deficiencias en las fuentes de origen hacen que sea imposible determinar en ciertos casos si es que los reclamantes eran papas o antipapas. (New Catholic Encyclopedia (Catholic University of America, 1967), tomo 1, p. 632, s.v. "Antipopes")

La simple verdad es que la iglesia católica romana misma, con todos sus archivos, no puede verificar una lista exacta y completa de los papas. Por lo tanto, la alegada "línea ininterrumpida de sucesión hasta Pedro" es mera ficción. Cualquiera que dedica tiempo con la seria intención de verificar su exactitud llegara a la conclusión de que la iglesia a inventado una lista oficial de papas a fin de justificar el papado y sus pretensiones. Además, al obispo de Roma no se lo consideró de papa de la iglesia universal hasta unos mil años después de Pentecostés.

SUCESION APOSTOLICA?

Durante siglos los ciudadanos de Roma consideraron que era su derecho elegir al obispo de Roma. Esta costumbre es prueba de que el obispo de Roma tenía jurisdicción solo sobre ese territorio, porque si hubiera tenido jurisdicción sobre toda la iglesia, entonces todos los feligreses de la iglesia habían estado involucrados en elegirlo como se hace hoy. En ciertas ocasiones, cuando se les negó el derecho de elegir su propio obispo, los ciudadanos de Roma se revelaron e impusieron su voluntad sobre las autoridades civiles y religiosas locales. Como podría semejante presión violenta de parte del populacho y llamarse sucesión apostólica por la dirección del Espíritu Santo? Luchas encarnizadas se llevaban a cabo entre familias poderosas (colonna, Orsini, Annivaldi,Colti, Caetani y otras), que durante siglos pelearon guerras por el papado. Por ejemplo, Bonifacio VIII, un Caetan, tuvo que batallar contra los Colonna para seguir en el poder. Cuando estaba en la cumbre de su éxito hizo que toda la cristiandad del occidente viniera a Roma para el gran jubileo en 1300. Pero en 1303 fue apresado por emisarios de Felipe el Bellode Francia, y Roma cayó en posesión de Francia. Como consecuencia, en papado se traslado a Francia, y desde de 1309 hasta 1377 los papas eran franceses y recibían en Abelñon. Semejantes maniobras políticas difícilmente podrían constituir una sucesión apostólica. Los papas fueron instalados y depuestos o bien por ejércitos imperiales o por el populacho Romano. Algunos fueron asesinados. Más de un papa fue ejecutado por un marido celoso que lo encontró en cama con su esposa. Esto difícilmente podría llamarse una sucesión apostólica. La mayoría de las veces el dinero o la violencia determinaba quién sería "el sucesor de Pedro". No es de extrañar que en el Concordato de Worms (entre el papa Calixto II y el emperador enrique V, 23 de septiembre de 1122), el papa fue obligado a jurar que la elección de obispos y abates, se haría "sin Sinomía y sin violencia," (Sidney, Z Ehler, John B. Morral, trad. Y eds., Cruch and State Through the Centuries (Londres, 1954), p.48), algo que demasiado a menudo decidía los asuntos de la iglesia.

A veces había varios rivales, cada uno afirmando que había sido legalmente votado favorablemente por un concilio legitimo. Uno de los primero ejemplos de papas múltiples fue creado por la elección simultánea por facciones rivales de los papas Urcino u Damasco. Los adeptos de este último lograron luego de mucha violencia, instalarlo como papa. Mas tarde después de una sangrienta batalla de 3 días, Damasco, con el respaldo del emperador, emergió victorioso y continuo como vicario de Cristo durante 18 años (366-364). Por lo tanto La :"sucesión apostólica" por una "línea ininterrumpida desde Pedro" se realizaba mediante la fuerza armada? ¿En serio? Damasco, irónicamente, fue el primero quien en 382, uso la frase "tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificare mi iglesia" para reclamar la autoridad espiritual suprema. Este papa sanguinario, adinerado, poderoso y extremadamente corrupto, se rodeo de lujos que habrían hecho sonrojar a un emperador. No hay forma alguna de poder justificar cualquier conexión entre él y Cristo. Sin embargo sigue siendo un eslabón en esa cadena de alegada sucesión ininterrumpida hasta Pedro.

VIOLENCIA, INTRIGA Y SIMONIA

Esteban VI (896-897), quien exhumo al papa Formoso y condeno el cadáver por herejía en un juicio fingido, poco después fue estrangulado por fanáticos que se le oponían. Su partido enseguida eligió al cardenal Sergio para que fuese papa, pero este se vio obligado a salir corriendo de Roma, perseguido por una facción rival que había elegido a Romano como su "vicario de Cristo". Un historiador describe la manera extraña en que los papas se sucedieron unos a otros en una "línea ininterrumpida de sucesión apostólica de Pedro: "Durante los doce meses siguientes 4 papas mas se atropellaron por ocupar el trono (papal) manchado de sangre, se mantuvieron precariamente durante unas 4 semanas antes de ser ellos mismos arrojados a sus tumbas. Siete papas y un antipapa había aparecido en poco más de 6 años cuando el cardenal Sergio reapareció, luego de 7 años de exilio, ahora respaldado por la espada de un señor feudal quien vio en ello una forma de ganar entrada a Roma. El papa reinante (Leon V, 903) hallo su tumba, las matanzas en la ciudad llegaron a un clímax, y luego el cardenal Serio emergió como papa Sergio (III, 904-1011) único sobreviviente de los pretendientes y ahora pontífice supremo." ( E. R. Chamberlin, The Bad Popes (Barnes & Noble, 1969), p.21)

Con la intención de establecer esta habilidad en seleccionar papas, en 1059 Nicolás II (1059-161) "definió la misión de los cardenales en el proceso electoral (papal). Durante el tercer concilio de Eletran e 1179, Alejandro III (1159-1181) restringió las elecciones las elecciones papales a los cardenales"(James A. Coriden, Thomas J. Green, Donald E.Heinstchel, eds. The Code of Canon Law (Paulist Press, 1985), Canon 332, p.270). Esto difícilmente fue una mejora. Como lo ha señalado un historiador del siglo XIX, " pocas elecciones papales, o ninguna, han sido otra cosa que simoniacas (compradas por dinero). La invención del Colegio Sagrado (de Cárdenas) ha sido, en su totalidad, quizás la fuente más fértil de corrupción en la iglesia. Muchos cardenales fueron a Roma para el conclave acompañados por sus banqueros" (T.A. Trollope, The Papal Conclaves (1876), citado por Peter de la Rosa en Vicaris of Christ: The Dark Side of the Papacy, (Crown Publishers, 1988), p. 98).

Mucho discernimiento en cuanto a semejante corrupción viene de los diarios de John Burchard. Burchard, maestro de ceremonias en el conclave que eligió a Rodrigo Borgia (papa Alejandro VI (1492-1503)), termina diciendo que solo cinco votos no fueron comprados en esa elección. "el joven cardenal Giovanni de Medici, quien había rehusado vender su voto, pensó que era prudente salir de Roma inmediatamente" (Chamberlin, op. Cit. P. 172). En esos días el sombrero de un cardenal se vendía por el rescate de un rey, por lo que se necesitaba una fortuna para entrar en la corriente contaminada de la "sucesión apostólica". El dinero fluía desde toda Europa para respaldar a candidatos favoritos. Borgia compro el papado con "villas, pueblos y abadías. (y) cuatro mulas cargadas de plata de su mayor rival, el cardenal Sforza, para inducirlo a que dimitiera" Peter de Rosa observa jocosamente:

Es instructivo observar, por vía de los diarios de Burchard, como el Espíritu Santo emprende la obra de elegir al sucesor de San Pedro"(Peter de la Rosa, Vicars of Christ: The Dark Side of the Papacy.(Crown Publishers, 1988), p. 104).

SEXO Y SUCESION

Algunos papas fueron puestos en el cargo por sus concubinas - seis por un par de prostitutas que eran madre e hija. Teodora de Roma (esposa de un poderoso emperador romano) fue la que tuvo más éxito en esta estrategia. Manipulaba la política romana explotando el hecho de que su hija, Marozia, era la querida de papa Sergio III. Marozia, conocida como "la concubina de Roma", no titubeo en cometer asesinato para lograr sus ambiciones. Teodora misma era concubina de dos eclesiásticos a quienes ella manipulo en rápida sucesión "al trono de Pedro" luego de la muerte de Sergio - los papas Anastasio III (911-913) y Lando (913-914). Al enamorarse de un sacerdote de Ravenna, también lo manipulo para que ocupara el trono papal.

!Que las prostitutas determinaban quien seria papa difícilmente podría llamársele "sucesión apostólica"! acerca de estas 2 mujeres extraordinarias, que eran madre e hija, Edward Gibbon escribió lo siguiente en su obra Decline and Fall of the Roman Empire (decadencia y caída del imperio Romano):

La influencia de dos prostitutas, Marozia y Teodora, se fundaba en su riqueza y belleza, sus intrigas políticas y amorosas. A los más vigorosos de sus amantes los recompensaba con la mitra romana. El hijo, el nieto, y el bisnieto, bastardos de Marzoia - una rara genealogía- se sentaron en la silla de san Pedro (Edward Gibbon, The DeclineAnd Fall of the Roman Empire (Londres, 1830) cap xlix).

Alberic, otro de los hijos de Marozian con sus bandoleros armados, virtualmente controlo Roma. Hizo que los lideres romanos juraran elegir a su hijo (nieto de Marzia), Octaviano, no solo como su sucesor al trono imperial, a la muerte del papa, sino también a ese oficio religioso supremo. Y así sucedió que Octaviano se llamo papa Juan XII, mientras al mismo tiempo retenía el nombre Octaviano como príncipe. Por lo tanto, los dos tronos, el civil y el eclesiástico, se unieron en un solo hombre.

A Juan XII (955-963) le obsesionaban las relaciones sexuales ilícitas mucha mas que el poder. A pesar de que tenia muchas concubinas corrientes, no le eran suficientes. !Ya no había protección para ninguna mujer que entrara en San Pedro! El obispo Liudprand de Cremona, observador y cronista papal de ese tiempo,, cuenta que el papa " estaba tan ciegamente enamorado de una (concubina) que la hizo gobernadora de varias ciudades, y hasta le dio personalmente las cruces y copas de oro de "San Pedro". Las turbas romanas que lo habían apoyado y a quienes no les importaba nada sus asuntos amorosos, se enojaron por la perdida de esas propiedades que los romanos habían considerado como su patrimonio.

Al verse rodeado por el populacho que ahora estaba ansioso por sacarlo, y sitiado por el nuevo rey de Italia y sus ejércitos desde afuera, Octaviano abandono su cargo como gobernador civil pero no quiso abandonar su papado que era aun mas lucrativo e influyente a pesar de que no pretendió ser un hombre religioso, mucho menos un cristiano. El papado aun tenían el poder para coronar emperadores, por tanto el papa llamo a Otto, el rey de Alemania y el monarca mas poderoso de Europa, para coronarlo emperador de todo el santo imperio romano. Otto se apresuro para venir con su ejercito en ayuda del asediado pontífice. Después de su coronación por Juan XII, Otto trato de amonestar al joven papa por llevar una vida disoluta. Juan XII pretendió dar oído al consejo. Pero después que Otto y sus ejércitos se fueron, el papa, no queriendo abandonar sus conquistas sexuales, ofreció la corona imperial a Berenger, el mismo enemigo cuyos ejércitos habían saqueado el norte de Italia y debido a cuyas amenazas había apelado a Otto.

Tentado por el premio que ahora colgaba frente a él, Berenger no obstante declinó la oferta, sabiendo que sus fuerzas no eran un rival digno de las de Otto. El furioso papa entonces apeló a todo el mundo, desde sarracenos a hunos, para que lo rescataran del hombre que acababa de coronar emperador del santo imperio romano y con quien había jurado reavivar la antigua alianza entre la corona y el papado que una vez había funcionado tan bien entre León II y Carlomagno.

JUEGO DE LAS SILLAS VACIAS DE LOS PAPAS

Cuando Otto regreso con su ejercito para arreglar cuentas, Juan XII huyo de Roma a Tivoli con todos los tesoros del Vaticano que podía llevarse. Otto convoco un sínodo para decidir el destino de Juan XII. El obispo Liudprand presidió en nombre del emperador y registro las actuaciones. Se llamaron testigos y los crímenes del papa se establecieron, desde fornicación con numerosas mujeres quienes fueron nombradas, hasta cegar a Benedicto, su padre espiritual, hasta el asesinato del Cardenal Juan, hasta hacer un brindis a Satanás ante el altar de San Pedro. Pero antes que Otto pudiera ejecutar justicia, el Papa Juan XII fue matado por un hombre que lo encontró a este impenitente papa en la cama con su esposa. Sin embargo Juan XII está en la lista oficial de papas católicos romanos, a cada uno de los cuales se les conoce como "Su santidad, Vicario de Cristo".

No mucho tiempo después de la muerte de Otto en Alemania, el papado cayó bajo el control de una poderosa familia de jefes militares en las colinas albanas. El líder del clan, Gregorio de Túsculo, mediante la riqueza y el poder de la espada consiguió su propósito en colocar a dos de sus tres hijos y un nieto (uno sucediendo a otro) en el supuesto trono de San Pedro. Los Alberics de Túsculo finalmente podían jactarse de 40 cardenales, 3 antipapas y 13 papas que salieron de esa sola familia. Sería motivo de burla decir que la riqueza y el poder que produjeron esta extraordinaria red de papas tuvo algo que ver con la sucesión apostólica.

De ese periodo, el mismo von Dollinger, historiador eclesiástico, quien personalmente era católico, escribe: la iglesia romana fue esclavizada y degradada, mientras la Sede Apostólica se volvió la presa y el juguete de facciones rivales de nobles, y durante largo tiempo de mujeres ambiciosas y libertinas. Sólo se vio renovada durante un breve intervalo (997 - 1003) en las personas de Gregorio V y Silvestre II, por la influencia del emperador sajón. Luego el papado se hundió de nuevo en una confusión total e impotencia moral; los condes toscanos lo hicieron hereditario en su familia; una y otra vez muchachos disolutos, como Juan XII (de 16 años) cuando se hizo papa y Benedicto IX (a los 11 años), ocuparon y deshonraron el trono apostólico, que ahora era comprado y vendido como pieza de mercadería, y por fin tres papas pelearon por la tiara (papal), hasta que el emperador Enrique III puso fin al escándalo al promover a un obispo alemán a la Sede de Roma (J.H.Ignaz von Dollinger, The Pope and the Council (Londres 1869), p.81).

Al ser perseguido y expulsado de Roma en 1045, el Papa Benedicto IX (1032 - 1044; 1045; 1047 - 1048) huyó a la protección de su tío, el Conde Gregorio, cuyo ejército controlaba la parte montañosa de Túsculo. En su ausencia, Juan, obispo de los Montes Sabinos, entró en Roma y se instaló a si mismo como papa con el nombre de Silvestre III (1045). Sólo ocupo el "trono de Pedro" apenas tres meses hasta que Benedicto regresó de repente con más espadas que las que Silvestre podía reunir y gobernó como papa una vez más. No obstante, estos dos hombres están en la lista oficial del Vaticano de los que se consideran dignos de los títulos de "Su santidad" y "Vicario de Cristo".

Cansado de las obligaciones de su cargo y ansioso por dedicarse enteramente a su amante favorita, Benedicto vendió el papado por 1500 libras de oro a su padrino, Giovanni Graciano, arquisacerdote de la Iglesia de San Juan en la Puerta Latina.

Giovanni se hizo cargo del papado en mayo de 1045 con el nombre de Papa Gregorio VI (1045 - 1046). Resuelto a comenzar de nuevo, Benedicto regresó a Roma en 1047 y de nuevo e instaló a si mismo como papa. Así también lo hizo Silvestre. Ahora había tres papas, cada uno gobernando sobre esa porción de Roma que su ejército privado controlaba, cada uno reclamando ser el vicario de Cristo y poseedor de las llaves del cielo por virtud de la sucesión Apostólica.

Cada vez más cansados de la payasada, los ciudadanos de Roma, desilusionados y enojados, apelaron al Emperador Enrique III. Este marchó a Roma con su ejército y presidio en un sínodo que depuso a los tres "papas" e instaló a su elegido como emperador. Se llamó Clemente II (1046 -1047). Pero a Benedicto no lo pudieron despachar tan fácilmente. Tan pronto como el ejército imperial se retiró del lugar, Benedicto regresó a Roma y se las arregló a fuerza de armas para gobernar como papa por ocho meses más (1047 - 1048), hasta que Enrique regresó y lo persiguió de vuelta hasta los montes albanos por última vez.

Uno pensaría que la Iglesia Católica Romana se avergonzaría de semejantes fiascos y borraría la memoria de los papas malvados y de sus medios fraudulentos y a menudo violentos por conseguir, perder y recuperar el trono papal. Sin embargo, a pesar de semejantes rivalidades impías y del hecho de que sus papados se solapaban (a veces los tres reclamaban ser papa), cada uno de esos adversarios pretendientes al trono de Pedro se encuentra actualmente en las lista oficial del Vaticano de los papas.

Bajo estas circunstancias ¿Cómo no iba a ser necesario una restauración dirigida divinamente?¿Bastaba con interpretadores de las escrituras mejores de los que había?

ver un listado completo de los papas
Leer más en La Gran Apostasía de Elder James Talmage

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